jueves, noviembre 30, 2006

Desde la charca



No crean ustedes que se trata de un abandono, es tan sólo que una parte importante de mi vida ha tomado "vida propia", valga la redundancia, incongruencias, ya saben. Esta parte, normalmente secundaria, ha decidido absorberme temporalmente. Lucho valientemente contra ella y creo que la guerra no está perdida.. debo de admitir que puede que sí lo esté alguna que otra batalla, pero no sucumbiré ante la adversidad:

Como si de un maleficio se tratase, han aparecido algunas canas que en muy breve período de tiempo, se ha transformado en curioso mechón. La piel delicada de la
Princesa del Guisante, se ha transformado en una mucho más propia de la Princesa Fiona. Este comparción podría resultar tanto por las transformaciones de la última citada, como por lo que supongo podría ser el tacto de su piel. Eso sí, como le decía a un amigo ... “estoy algo menos verde”.

Elisabeth,
La niña de las Estrellas, no sé si la recordarán pero cualquiera que tuviese tele en los 80 sabrá de que hablo, pues ella, a mí lado, no tendría nada que envidiar: hemos envejecido de un batacazo al mismo tiempo y se nos ha caído la piel a formas iguales. Eso sí, lo mío sin especiales poderes mentales...

Así que queridos todos, perdónenme si estoy algo despistada en este nuevo ambiente de mi charca. Donde disfruto rebozándome en el fango y las moscas ya no molestan porque me las papeo tras disparar un lengüetazo relámpago.

Estaré con ustedes tran pronto mis dedos de anfibio me lo permitan volviendo a su estado originario. Mientras, creo que me tomaré una cerveza así tomarla con pajita fuese necesario.

martes, noviembre 28, 2006

Cubierto por la herrumbre


Cubierto por la herrumbre.

Así tenía el corazón cuando consiguió recuperarlo. Bueno, en realidad lo encontró en un estante. Lo había dejado allí porque ese soniquete le hacía enfermar por las noches haciéndole padecer un insomnio imposible.

Pero ese corazón tenía una memoria..


Corazón oxidado
Fito & Fitipaldis


Todo se derrumba y es tan fácil
Todos mis castillos son de arena
Todo lo que sueño es tan frágil
Todo lo que bebo es tu ausencia
Y mi pobre corazón de hierro
Se me fue oxidando con las penas
Este tengo sueño y no me duermo
Este fuego que ya no calienta
Todo lo que canto es tan estéril
Todas las canciones son la misma
Muy pocas personas, demasiada gente
Diferente sangre de una misma herida
Mi pobre corazón oxidado
Mi pobre corazón encogido
Mi pobre corazón todo el daño
Mi pobre corazón todo lo bueno vivido
Mi pobre corazón lo mas malo
Mi pobre corazón lo divino, lo valiente, lo cobarde, lo esperado, mi virtud y mi defecto, mi barranco y mi camino
Mi pobre corazón no importa que sea pequeño
Mi pobre corazón siempre te hecha de menos
Mi pobre corazón que no le caben ya las penas
Siempre que me duele me lo llevo de verbena
Mi pobre corazón que me mantiene con vida
Mi pobre corazón siempre la luz encendida
Mi pobre corazón que a veces quiere salir
Mi pobre corazón que está enganchado al speed
Mi pobre corazón en directo
Mi pobre corazón en domingo
Mi pobre corazón en pelotas
Mi pobre corazón en Fa sostenido
Y mi pobre corazón se me fue oxidando
Y mi pobre corazón no ves que siempre está llorando


(Si seguimos así, este cuento podrá ser bien cierto cualquier día de estos)

jueves, noviembre 23, 2006

Quisiera decirte

Tú: "Qué difícil es a veces poder hablar con las personas que queremos. Qué difícil resulta que las palabras sean las adecuadas, no herir, que las palabras sean entendidas como son, no interpretadas. Que no surjan rencores ni viejos dolores. No tener miedo a perderte y que entiendas que estoy".

Yo: "Quisiera decirte lo que me gusta y poder decirte también lo que no . Sin miedos, sin confrontaciones, sin heridas. No debiera de haber dolor ni daño en un beso, como no debiera de haberlo en la palabra que se dice con amor. No me ocultes, por favor, no me engañes, porque yo, me muestro como soy".

martes, noviembre 21, 2006

El mundo de Diógenes

~Otro mundo~
M. C. Escher

“Síndrome de Diógenes, en referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la época de Aristóteles famoso por preconizar un modo de vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades.

Suele darse en ancianos con cierta tendencia al aislamiento, aunque también intervienen otros factores estresantes de la edad tardía como las dificultades económicas o la muerte de un familiar, y sobre todo, la soledad.La posición socioeconómica no protege de su aparición, ya que se conocen casos de personas que padecían el síndrome que poseían títulos universitarios, con un alto nivel económico y carreras profesionales brillantes”.


Ahora tumbado en un sucio colchón desnudo, miraba extrañado a su alrededor. No podía recordar el comienzo de aquello. No podía recordar el comienzo de nada. No podía recordar ningún comienzo.

Movió ligeramente la cabeza sólo para alcanzar con la vista algo que le revelase el por qué de aquel estado y fijó su vista en la primera figura que estaba más próxima, justo a la altura de sus ojos... parecía porcelana, tal vez un jarrón. Sus ojos permanecieron fijos en él, concretamente en una grieta casi imperceptible, como la que padecía la memoria de su pasado.

No poder recordar el momento de su adquisición, tal vez la encontró.. no, recordaba un viaje, un joven apuesto, lo compró para ella en una carísima y lujosa tienda de antigüedades. Sí, algo recordaba. Y nuevamente una bruma.

Un destello. El de aquel broche, lo recordaba sujeto en su cabello, en el de ella. Lo había guardado recelosamente, para mantener su recuerdo. El reflejo de la luz en aquel espejo. La niebla volvía a concentrarse en sus pensamientos. Un libros, las cartas, su inciensero.. todos amontonados, todos secuestrados en esa habitación. Se volvían nítidos unos segundos, hasta que el dolor se empecinaba en emborronar nuevamente los lamentos.

Un rebelde rayo de luz cruzaba el cuarto. Recuerda. Un haz de polvo hasta aquel espejo y volvía a ver suciedad, partículas que flotaban eternamente estancadas en pleno vuelo. No podía recordar cómo había acabado en aquello.

Sabía que no había querido olvidarla y había tratado de mantenerla viva atesorando todos esos objetos. Había convertido su casa en el cementerio de los recuerdos. Tantos años en ese mausoleo le habían convertido en el guardián del mundo del recuerdo de los muertos.

No podía abandonar aquel lugar, porque nadie más que él la recordaba. No le faltó valor para seguir, únicamente tomó la decisión de embalsamar su vida para permanecer siempre juntos. Y por fin, cualquier cosa que se lo recordase acabó por almacenarse creando nada más que suciedad en los recuerdos, confusión en su memoria. Y así fue como le encontraron momificado en sus sueños.

jueves, noviembre 16, 2006

Rostro de vos


Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón
tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor
sin un temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos
estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición
mis huéspedes concurren
concurren como sueños

(Mario Benedetti)

~ Les ruego disculpen este paréntesis en mis relatos, que creo habría de titularse "Semana Homenaje a Benedetti" o tal vez sea un homenaje a "El lado oscuro del corazón"... Espero que lo disfruten en cualquiera de los casos ~

martes, noviembre 14, 2006

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


(Mario Benedetti)

viernes, noviembre 10, 2006

Vamos a contar mentiras


Vamos a contar mentiras...

Hubo un tiempo en el que existían los señores de la guerra cuya gran misión considerada como imperativo divino para ascender al mismo grado de divinidad era, únicamente, guerrear.

Fue entonces cuando todos esos semidioses, decidieron que era su momento, el momento de ascender hasta los cielos y como los dioses verdaderos no les permitiesen el acceso, decidieron crear sus propios imperios. Triste y esperpéntico reflejo de los Imperios Celestiales.

Hubo un tiempo, en el que esos imperios terrenales pelearon por ser un único imperio.

Hubo un tiempo en que esos Imperios se destruyeron por esa lucha de vanidades de los amagos de dioses.


Hubo un tiempo en que esos aspirantes a dioses, tras haber recabado todos los tesoros posibles en sus saqueos divinos, siendo dirigidos por su insaciable sed de destrucción y codicia, se marcharon lejos en búsqueda de otras tierras y dejaron tranquilos a los mortales.

Ahora, vivimos en paz y ese mundo de fantasías de los semidioses no es más que un sueño.

martes, noviembre 07, 2006

Alegoría del calcetín


Dudas trascendentales.

Si me consta que los calcetines se compran por pares, uno se los pone por pares, por pares se los quita y en mi caso por pares son introducidos en la lavadora (¿será la venganza de Siemens?) . Si contra aquello de comprarlos todos del mismo color para que en caso de quedar alguno desparejado no se note y no haya mayor problema, yo los compre de colores bien originales para que sea fácil la localización del cónyuge.... ¿cómo es posible que tenga un extraordinario repertorio de estupendos calcetines coloridos con diversos motivos y todos sin pareja?.

Voy a ver si pongo de moda el uso de calcetines distintos para cada pie, como ya hiciese cierta “prestigiosa” marca de zapatos.

Ahora entiendo eso de “me siento como un calcetín”.... a
legorías de la vida.

jueves, noviembre 02, 2006

Mi niña gitana

Mi primera niña fue un capricho muy cercano a la obsesión de una cría, como tal, no creo que estuviese preparada para cuidarla y mimarla como se merecía. Me avergüenza decir que fue en un enfado contra la humanidad –contra un humano concretamente—cuando decidí entregarla a otras manos que parecían poder atenderla como se merecía. Aunque me consta que así fue, he lamentado tan terrible y drástica decisión muchos días, casi cada uno de los que ha pasado desde entonces.

Después de este acontecimiento, no me permití tener ninguna otra que la sustituyera. Creo que este hecho fue como autocastigo por ese acto que siempre consideré como algo indigno para ella y desde luego, como mínimo, vergonzoso para mí.

Mucho tiempo más tarde, durante cierta mañana de agradable solecillo invernal en la que iba camino a la compra (este detalle entre muchos otros, son los que otorgan veracidad y también eliminan todo poso de “glamour” a esta historia), observé con asombro que ante la puerta de un portal estaba sola y sucia mi actual niña. Parecía una gitanilla que hubiesen dejado olvidada.

Por si la impaciencia me hacía cometer, por confusión, un secuestro, esperé algún tiempo por si no hubiese sido más que un descuido de cualquier vecino o transeúnte, pero pude confirmar la sospecha de la primera impresión: alguien la había abandonado a destino.

Por supuesto, olvidé toda actividad que tuviese organizada para aquella mañana y me dispuse a recogerla y cuidarla. Ese mismo día fuimos juntas a casa, me encargué de limpiarla, mimarla y buscarle aquello que le faltaba.. tan solo unas cuerdas para escucharla.

Desde entonces, tenemos muchas charlas.

martes, octubre 31, 2006

Marea


Artista: Marea
Album: La patera
Canción: Marea


Cuantas veces me habré preguntao,
¿qué es lo que se desata detrás de su cara?,
si tu supieras, si yo te dijera, si yo te contara...
la enlazaron y se ha desatao y ondea por la acera
el vuelo de su falda, es su bandera,
es donde guarda,
su nombre se llama marea,
y estaba tan solita que me fui pallí,
¿quieres hablar conmigo?,
¡pues claro que sí!,
su soledad es una vieja enjuta
rodeá de hijos de puta que se ríen de
ella pues todos quisieran ser como marea,
y cuentan que un verano voló
y se dejó el corazón debajo de la cama,
que le dijo que no volvería,
que no la esperara,
quién le iba a decir
que al final iba a unir su tripa
con la mía, con un poeta de cañerías,
poeta de mierda, de manos vacías,
que necesita a alguien cuando
va a caer,
que borra las fronteras con solo sus piés,
dame fuerte en la entrepierna,
no me dejes que me duerma,
que esta noche me las piro a
enseñarle los dientes al mundo contigo.

jueves, octubre 26, 2006

Dime qué quieres




Dime que quieres verme
y seré la imagen
grabada en tu espejo.

Dime que quieres oírme
y seré la voz
en tus sueños.

martes, octubre 24, 2006

Deja que lama las heridas




¿Dejas que mis aguas laman tus heridas?

Prometí no esperarte, amenacé con desparecer de tu vida. No estaría aquí a tu regreso y jamás me encontrarías.

Si querías encontrarte no tenías por qué ir a buscarme. Yo te tenía. Y ahora vuelves, cansado, y sólo a tu regreso, sólo al vernos, sólo cuando has podido sentarte, me miras .

Tu reflejo ahora ves en el agua y descubres que tú soy yo. Tu mirada en la mía.

Deja que sea yo quien se lama las heridas.

Descansa ahora en mi orilla.

viernes, octubre 20, 2006

Feng Shui


Comparto con ustedes mi consternación sobre la complicación de aplicar las creencias milenarias al tiempo presente:

La búsqueda del ser humano de otras realidades, de signos y mensajes de la vida, ocultos o visibles para unos pocos, a través de la Naturaleza o cualquiera de sus elementos o incluso de otros seres vivos ya sean animales o plantas, ha sido una constante en la humanidad... pues bien, como humana ando yo buscando eso mismo en los libros y les cuento, he estado leyendo uno que cayó en mis manos titulado “168 trucos del Feng Shui” y aún admitiendo que semejante título bien pudiera parecer un libro de cocina (¿conocen aquel titulado de 1.080 recetas?) bien distinto es el contenido (tal vez no tanto) destinado a los “secretos para ordenar tu casa y mejorar tu vida” ... en lo que a mí respecta habría que darle la vuelta a esta frase.

Así que, con esta extraña manía que me ha dado por “picotear” los libros, empecé sin dejarme apabullar ante el número de trucos numerados que amenazaban con llegara hasta la insignificante cifra de 168.

Sólo voy a decir que aún no he terminado el libro por lo que pudiera ser que existiera la posibilidad de encontrarme con un cambio inesperado en mi vida (en el caso de que siguiese alguno de los consejos), pero hasta que esto se produzca, estas son mis opiniones respecto a los primeros 9 trucos... insisto que me consta poder estar dando una conclusión precipitada porque no he llegado ni a 1/5 del libro, pero es que creo que he tenido suficiente:

- Para encontrar el Chi: “estira los brazos hasta que queden verticales mirando al sol con las palmas hacia arriba y aguanta unos minutos, luego ponte de puntillas y sigue con el ejercicio”.

Ya me resulta complicado buscar algo que no creía haber perdido porque no lo he visto nunca. Lo que tengo claro que sí que iba a encontrar es con la una olvidada sensación de unos brazos y manos dormidas y, por lo visto eso es el Chi aquí vulgarmente conocido por “agujetas”.

- Elementos que crean Chi Yin o energía negativa: “los periódicos acumulados” y “plantas moribundas”. En mi casa lo llevan claro si contamos con todas las estanterías a rebosar de libros... Habría que hacer limpieza general, eso dice el libro, pero desde luego, yo no pienso tirar ni uno de los atesorados durante años y si Yin se viene a vivir con nosotros lo pondré encima del tomo de los 168 trucos, que creo que hay un hueco.

- Eliminación del Chi Yin (energía negativa): “limpiar polvo y eliminar suciedad”...( empiezo a pensar si no será el Chi Yin una forma de denominar a los ácaros en chino).

- Creación de la energía Yan: “baños de sol” (esta parte me gusta, luego pienso ¿en invierno valdrán los UVA?) PERO ha de ser de forma indirecta, desde un rincón y entre las mejores horas están las del Dragón ( de 7 a 9 am) y las de la Serpiente (mi signo, de 9 a 11 am).

Esto me hace pensar nuevamente: imagínense la cara de los vecinos si le pillan a uno escondido en el parque a las 9 de la mañana detrás de un árbol, como mínimo nos encontrarán con un comportamiento muy sospechoso.

- Parece ser una señal muy prometedora el que entre una rana en casa... (¿????????). Supongo que esto será para quien viva cerca de un pantano y bueno, qué decir en mi caso, si tengo bastante con recordar la que monté cuando entró la cría de lagarto, no me quiero ni imaginar un sapo, aún lleve un certificado de garantía y autenticidad principesca.

- Si no hay brisa, no es un buen día para hacer limpieza general. Ya me dirán ustedes, pendientes del parte meteorológico para hacer limpieza.

- Si se produce la caída de la hoja, pues es un buen momento para hacer limpieza (ahora sí, ¿eh?, como que va a estar uno sin poder dar un paso y almacenando las hojas en casa).

- Se inquiere la eliminación de los objetos de los pasillos ya que obstaculizan el paso de las energías que han de fluir.... esto sugiere otra limpieza del pasillo. Vamos, que se pasa uno todo el día limpiando para encontrar el Chi y que fluya con el resto de las energías y encima Yang lo ponga todo perdido.

- Si entran en casa hormigas en fila, es también una buena señal, eso sí, mejor si son negras que rojas, claro que eso lo saben hasta los niños de dos años, las rojas son las del demonio y además ... ¿¿¡¡para qué se pasa el día uno limpiando si no hace más que entrar bichos!!!?? (a lo mejor son para dar de comer al sapo). ..... Y así, unos cien trucos más.

Total que he descubierto que mi casa es el anticristo del Feng Shui.

He de admitir, que presté especial atención al capítulo que habla de “los dragones” porque me acaban de regalar uno. Para describirlo apropiadamente diré que es un joven dragón que está tumbado sobre lo que representa la riqueza (vamos, un rollo dragón- efigie sobre un montón de monedas). Se supone que éste atrae las riquezas y buena fortuna.

El que me obsequiaron lleva incorporado un cascabel por cesión de la persona que me lo regaló y la explicación de esto es bien sencilla: si creo que se queda dormido, he de zarandearle el cascabel para despertarlo y que afloje la pasta.

Y vaya que si lo voy a zarandear y que necesita espacio (bien complicado esto) pues espacio que le busco, que tiene que mirar hacia la ventana, pues allá que mira, que hay que tocarle el cascabel.. pues se lo toco.

Todo sea por organizar mi vida y mejorar mi casa, ¿por organizar mi casa y mejorar mi vida?, ¿por organizar la vida de todos en mi casa?.. voy a ver si localizo a algún Maestro del Feng Shui para que me lo aclare, claro que a lo mejor es un D.J. que me la va a organizar en casa invitando a todos.. Les seguiré informando.

(Ahora en serio, voy a seguir leyendo el libro, el Feng Shui es un tema que considero muy interesante y me gustaría comentar este tema con propiedad y en condiciones ;) ).

lunes, octubre 16, 2006

No es oro todo lo que reluce


"No es oro todo lo que reluce ni toda la gente errante anda perdida".

Habiéronse conocido en un pacífico jardín en el que ella se dejaba adormecer por las cálidas caricias del sol. Había tenido una extenuante jornada, pero había conseguido avanzar el día hasta su rincón favorito, en el que nadie la solía molestar.

Era alma solitaria henchida de autosuficiencia y como tal, disfrutaba de su silencio y se deleitaba en su propio pensamiento.

Ete aquí que un zalamero personaje paseaba algo asustado por ese mismo jardín al que había accedido siguiendo a un juguetón ratoncillo. Las sombras que se entreveían por arte del sol, absurdamente se le antojaban amenazantes y entonces la vio a ella, hermosa, con la piel rociada de la aquellos cálidos colores expuesta ante aquel sol. Desbordaban confianza y paz a través de sus poros.

Él, se acercó sigilosamente y cambió el calor de los rayos del sol por el de sus manos. Ella se giró bruscamente para imperar sobre el osado, pero al verle se quedó deslumbrada con la imagen de esa silueta entonces dorada.

Muchos días fueron los que compartieron e incluso noches cálidas, porque él de alguna extraña forma se había teñido de todo ese calor que estaba en esa tarde estaba destinado a ella.

Pero pronto empezó a apagarse su brillo prestado y cada vez que ella lo miraba empezaba a ver el lado oscuro que iba surgiendo desde dentro de sí mismo. Como ya no brillaba, intentó oscurecerla también ella con sucias artimañas por las que intentaba hundirla en las tinieblas.

Sin entender muy bien por qué recibía aquellos manchones un día observó que él se apagaba y al abrazarle, un rastrojo de tintura quedó impregnado en sus brazos.

Cuanto más brillaba ella más se descubría lo artificial del color de él hasta tal punto que ella misma intentó apagarse pensando que así ensalzaría el brillo de su amado pero no fue así.

Empezó ella entonces a recoger sus propias virutas doradas que le espolvoreaba a él por encima cuando dormía para que cada mañana se viese emitiendo aquella luz tan enorme que a ella misma la había deslumbrado.

Pero resultó que cuando se veía con algo más de reflejos dorados se crecía de tal forma que incluso empezó a considerarla indigna de compartir la misma estancia que él.

A ella se le hacía insoportable el aguantar y morderse los labios para gritarle que todo su brillo le había sido entregado por amor. Y cuanto mayor era el sacrificio de ella más relucientes eran las capas que aparecían bajo el raspado.

Hasta que no se pudo ocultar más la verdad. Una noche él se despertó por un brillo cegador y la vio llorando desconsolada a los pies de la cama, intentando desesperada rasparse el brillo para crear la tintura de cada noche para echársela él, pero bajo cada raspado dejaba una capa cada vez más brillante.

Lo entendió todo y fue esta vez cuando él quiso abrazarla, que le dio un abrazo al aire porque ella era ya un haz de luz que ascendía hasta la estrella más cercana. Esa noche, una nueva estrella errante alumbró el firmamento.

martes, octubre 10, 2006

Camino a Valparaíso


Subíamos al tren y hacía un calor húmedo, agobiante. Íbamos todos de viaje. La verdad es que más que un tren de pasajeros parecía uno de transporte de ganado. Dejamos las puertas abiertas para que entrase algo de aire, denso.

No llevábamos más que un mínimo equipaje y billete en mano, de allí llegaríamos a nuestro destino, Valparaíso.

Tras la confusión inicial pude reconocer a algunos amigos entre la muchedumbre. Conseguimos de pie un sitio en el que permanecimos asiendo las barras que se sujetaban al suelo unos, otros las que atravesaban el techo en cada uno de los vagones.

Fue entonces cuando a un salto por el traqueteo del tren que hizo resbalar a quien estaba a mi lado como si de un pedazo de carne colgado se tratase y, al empujarme, hizo que mi bolso saliese disparado ante mi estupor. La imagen de mi bolso que era abandonado en un lateral de la vía mientras el tren avanzaba incansable, quedó momentáneamente congelada en mi mente.

Mi primera reacción fue saltar a buscarlo, pero podía hacerme daño con la caída encima de esas piedras de granito que señalaban, con cada traviesa de madera el camino de esa vía férrea.

¿Qué estúpido error había permitido que lo soltara?. Cuando miré a mi alrededor recibí la terrible sorpresa de ver que mi acompañante ya no estaba. El tren avanzaba impertérrito ante mi estupor. No fui capaz de hacer nada.

Recorrimos caminos inhóspitos, desérticos parajes, poblados que parecían abandonados hasta que una mirada desterrada llamaba mi atención advirtiéndome que esos caminos estaban rebosantes de personas que nunca tuvieron la oportunidad de hacer ese viaje. Observaba que estaban hacinados, como sobras de lo que pudieron haber sido. Parecía que ni tan siquiera estaban.

La desolación se apoderó de mi alma. El miedo de no saber hacia dónde iba ni conocer a ninguna de las personas que me rodeaban.

Me sentía sola en aquel vagón atestado. Al intentar explicarle al maquinista lo ocurrido, este me dijo que lo sentía mucho que él estaba deseando llegar a su ya último destino. El agotamiento se reflejaba en su cara.

Llegamos a la estación bien distante de la imagen que yo imaginara, enorme y como única luz, la que entraba a través de la arcada del túnel de entrada. La gente bajaba decidida y nuevamente mucha gente subía al tren para volver a hacer el mismo camino que esta vez comenzaba en el que para mí era el lugar de llegada.

No podía bajar, llevaba un único billete de un trayecto y si bajaba no tendría con qué comprar otro nuevo. No podría pagar ninguna alojamiento, ningún alimento. No sabía dónde me encontraba.

Un solo trayecto, un único tren por una única vía. Había cogido el tren y era como si lo hubiese perdido.

El pánico al encontrarme en un lugar desconocido hizo que mi mano aferrase el billete mientras lloraba desconsolada. Decidí no bajarme, no era mi momento ni era mi tiempo.

Entre los nuevos pasajeros, que subían felices, excitados ante el nuevo viaje, se encontraba una mujer, con la que se me antojó ser una cálida mirada. A mí me pareció que aquella exaltación tan solo podía ser porque desconocían el camino que habríamos de recorrer, aquellos desolados paisajes que atravesaríamos ante aquellos extraños habitantes de la nada.

Esa mujer fue la única persona amable, me dijo que no soltase aquel billete, era garantía de mi derecho a estar en aquel vagón. Dime tu nombre, dijo, y en ese momento despierto. Sin su nombre, en el hospital, me dicen que estuve tiempo dormida, que pensaban que no volvía de aquel viaje. Pero aquí estoy, me colé en viaje de vuelta. Soy polizón de mi vida y guardo el billete, para no olvidarlo.

viernes, octubre 06, 2006

El desprecio


Lo confieso.

He visto cada uno de tus movimientos. Primero con interés, curiosidad que transformose en pasmosa indiferencia, en tu mundo pareces creer que te sigues moviendo. Miro de soslayo, porque la verdad es que no quiero perderte de vista por algún resquicio que quedó de eso que fueron masoquistas encuentros.

Estoy firmemente convencida, es sólo cuestión de tiempo. Si no tuviese una intuición felina, si tus actos no me lo hubiesen confirmado, hasta habría dudado, pero estoy afianzada en la idea de que habrá una caída directa hacia tu propio elemento. Es una afirmación de tu destino, no es tan siquiera un deseo.

Lo digo como lo pienso.

Me resulta a veces particularmente insultante que confundas mis sarcásticas miradas, con profuso interés que no siento. Tal vez hubo un tiempo que hasta me hacía gracia tu canallesca altanería que ahora veo como bufonada para gala acicalada y lista para el paseo.

Tu misticismo elaborado. Tu acción premeditada. Esa mezquina actitud propia de un necio que se cree con algún talento, que no atiende más que asus ideas insustanciales que salen en séquito. Argucias compuestas con lamentables fundamentos.

Esa comitiva aduladora, esas hordas que esperan ansiosas órdenes para un nuevo ataque en otro frente de tu errada y particular batalla, no sé qué se estarán creyendo. Luchas equivocadas en las que recibirás un golpe certero. Entonces te darás cuenta desde hace cuanto tiempo llevas cayendo. En realidad, no creo que nunca hayas conseguido alzar el vuelo.

Oiré el lamento.

Soy voayeaur de tus estúpidos juegos. Si crees que las madejas de tu mente tejo, te comento: no hago malabares, no me convencen esos juegos. Irónicamente te observo. Cuídate del fuego. No te equivoques, si te advierto, es sólo por aburrimiento.

Tus compuestas artimañas ofenden mi intelecto, pero tampoco creas que le concedo alguna importancia al hecho.

Sólo me entretengo.

martes, octubre 03, 2006

Liberación


Historia real de "Atrapada" o cómo liberé dos vidas. ..

Desde hace años tengo dos lagartos en la terraza, he visto como han ido creciendo (y mucho) hasta como se han reproducido (en los últimos tres años llevan un pleno al 3). Total que un buen amigo cuando los vió, me comunicó, como otorgado por un título de biología que yo desconocía hubiese adquirido, aunque me da que tenía más que ver con los scout, el ser una especie en peligro de extinción (¿????... aceptamos barco).

Un cristal ha separado nuestros mundos durante todo este tiempo. Permitiéndome observarles a contraluz (realmente han crecido) y a ellos disfrutar de platos prácticamente en mesa porque están el jardín.

Por mi parte he de reconocer que el trabajo para su mantenimiento ha sido nulo y además no recuerdo haber vuelto a ver ninguna de esas arañas que parecían haber mutado en ratas, por pelo y tamaño adquiridos, tras un escape radiactivo (ahora entenderán lo que han crecido mis lagartos, hasta llegar a adquirir el tamaño propio de cierto Dragón de Komodo).

Como en todas las culturas y en todas las civilizaciones, una de las crías decidió intentar averiguar qué hay más allá de aquel cristal divisiorio con tan mala suerte que apeció en mi cocina. Terrible pensar que uno tiene algo vivo en la cocina.

He estado tres días sin entrar. Cuando recapacité sobre lo absurdo de la situación decidí que no podía continuar con aquello. El espachurrarle siendo nada más que un bebé y más aún conociendo hasta a sus padres me daba un bajón terrible y más trabajo aún me cuesta el imaginarme espachurrar a algún ser vertebrado .. excepto a alguno que yo me sé.

Durante ese tiempo estuve pensando en alguna solución más aún cuando me lo encontré por el pasillo una noche al volver a casa y, aunque yo llegaba algo tocada y no tenía claro si es que me iba a pedir explicaciones por la hora de llegada o si había acampado a sus anchas y andaba con cerveza en mano y en mi sillón viendo la tele, decidí que debía de tomar medidas drásticas.

Cuando la mudanza a otro apartamento tuve que descartarla, ví como única opción capturarlo.

Me armé con unos guantes de cocina, un taper y un catálogo de compras (armas que podrían resultar femeninas donde las haya, según absurdas costumbres sociales). Lo cacé con el taper, le puse el catálgo como tapa y con los guantes me aseguré que no me tocase si escapaba, lo solté por la terraza junto a aquella sombra que veía al trasluz y cerré la ventana.

Y ahora se me ha ocurrido pensar que tal vez no fuese su madre o peor aún tal vez lo sea y si así fuese, si tendrán la misma costumbre que los cocodrilos de comerse a sus crías ¿le habré entregado directamente a una muerte segura?.

He liberado dos vidas, la suya y la mía que estaba empezando a estar condicionada. Ahora entiendo por qué los dioses nos echaron del Olimpo y por qué dejaron de preocuparse sobre dónde nos soltaban.

Fdo.: La Nueva Libertaria.

(Omití contarles el detalle de que también me enfundé dos originales zuecos para estar bien separada del suelo por si la operación fracasaba. Lo de originales no lo digo por el diseño -que también- si no porque son originalmente suecos).

jueves, septiembre 28, 2006

Con la bata de guatiné.

La imagen.

Revistas sin ojear que nunca fueron compradas para ser leídas.

Como única compañía esas insistentes voces que salían de esa tonta caja ahora extraplana.

El pelo aún oliendo al antro de la noche anterior y el humo de un cigarro condenado a consumirse entre sus labios sin ser aspirado.

Montones de libros apilados siguiendo como única orden el del insaciable apetito lector.

Con la bata de guatiné transformada y la mirada absorta en algún punto de la pared impercetible para el resto del mundo.

Una mecedora, un cambio de color en su piel y podría haber estado sentada en cualquier porche de Alabama con una ramita en la boca contemplando como los críos jugaban con el agua de una palangana.

Y un día después tan sólo fachada.

Maquillaje perfecto que ocultaba un inquietante fondo en la mirada.

lunes, septiembre 25, 2006

El fin de la tradición


  • Existía la tradición de una terrible enferdad en la familia. Todos lo sabían.

    Fue entonces cuando ella apareció pequeña, minúscula, recién nacida. Aterrada porque la vendieron y no estaba ni destetada. Se hundió en esos brazos a los que la entregaron entre lloros.

    Esa primera noche la pasaron juntas y muchas más vinieron después.

    Sabían desde el primer momento que el paso del tiempo para ambas sería distinto. Sus relojes iban a velocidades distintas desde el principio de sus respectivos tiempos: uno de ellos siete veces más rápido.

    Para aquella que la cuidó pasó de ser hija, a hermana, después madre y más tarde fue tía y posteriormente abuela.

    Cualquiera que fuese su papel, siempre fue una más en la familia y como regalo de agradecimiento por haberla querido tanto, absorvió con cada caricia la tradición de la madre, de la hija y del hermano.

    Y por tal sacrificio, ninguna generación más de aquella familia volvió a saber de tan terrible tradición.

    (A nuestra querida perrita Bana).

miércoles, septiembre 20, 2006

Muesly para ardillas



Alguna vez les he comentado los sinsabores de la vida del oficinista, pero tal vez haya omitido las alegrías, esas pequeñas alegrías que se encuentran en momentos tales como el encontrarse una máquina bien surtida con algún que otro "snack".

Pues bien, este nunca es el caso, de hecho, creo que no es más que otra leyenda urbana. Hasta se comenta que hay un hombre que repone los productos de "La Máquina"....

Cuando consigues que funcione sin tragarse las monedas sin más y hasta consigues que por fin salga algo, que ya no es ni cercano a la idea original, normalmente lo que sale es una poco apetecible barrita energética.. broma pesada donde las haya... ¿será para el caso que el tecleado del ordenador te deje agotado?, porque si no es así, necesito que me lo expliquen.

Para colmo de males, viene a medir unos cuatro centímetros. Sí, me he tomado la molestia de medirla (normalmente no tengo el mal gusto de andar hablando de medidas, pero entenderán que es importante en el caso que nos atañe).

El premio una vez desempaquetado resulta ser un amasijo de cereales con algún que otro pedacito marrón que se hace pasar por chocolate ( ja ja ja ) que hacen las veces de arroz en los pájaros, como ardilla en el bosque o como ratón en el campo, quiero decir que se esponjan en el estómago haciendo imposible su digestión tras haber conseguido tragarlas con ingentes cantidades de líquido y es ése exactamente el truco. Absorben cada gota transformándose en una indigesta pasta infame que hace peligrar la integridad física del comensal y del entorno, por riesgo de explosión inminente del infeliz que cae en esta trampa cegado por el hambre, sin duda alguna.

Así se pregunta uno si pasarán los días de su vida, siendo una bomba de relojería hasta que resulta que uno conoce al reponedor. ¡Existe! Y no sólo existe sino que además (por supuesto) es de mi barrio y me ha avisado de las horas a las que pasa y encima me deja escoger de un enorme cajón el sándwich que más me guste...

Claro que, “clonk”, no es el sonido que debe hacer un sándwich, como si de una nuez se tratase, si al no poder contener la emoción se te cae al suelo...