¡Qué día tan grispara sentimientos
y pensamientos brillantes!
para deslumbrar
con sonrisas
exultantes
Qué día tan gris y
y tan propicio
para ser .. amantes.
Silba en el viento dentro de mí. Estoy desnuda. Dueña de nada, dueña de nadie, ni siquiera dueña de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara. (Galeano)




If anyone desires a wish to come true they must first
capture a butterfly and whisper that wish to it.
Since a butterfly can make no sound, the butterfly can not reveal
the wish to anyone but the Great Spirit who sees and hears all.
In gratitude for giving the beautiful butterfly its freedom,
the Great Spirit will always grant the wish.
So, according to legend, by making a wish and giving the butterfly its freedom,
the wish will be taken to the heavens to be granted
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Traducción, libre... muy, muy libre de la "Leyenda India de la Mariposa" que, como ya ocurriese en anteriores ocasiones, encontré hace ya algún tiempo y no recuerdo dónde. No teman, esta antigua costumbre de no tomar nota de las procedencias , quedó en el pasado...
"Si alguien desea que un deseo se haga realidad, primero debe capturar una mariposa y susurrarle aquello que desee.
Al no poder la mariposa emitir sonido alguno, tampoco puede revelar a nadie el deseo, pero el Gran Espíritu que lo ve y oye todo,
En agradecimiento por conceder a la bella mariposa su libertad, concederá el deseo susurrado.
De acuerdo con la leyenda, pidiendo un deseo y devolviendo la mariposa a la libertad, el deseo será enviado a los cielos para ser concedido".




"Brawlers, Bawlers & Bastards"

Dicen que no se puede escribir en estado de felicidad y desde luego él quería descubrir qué era la felicidad, así que se puso manos a la obra.
Se trataba únicamente de poder encontrar el camino que condujese a ese estado en blanco, de felicidad absoluta y lo extrapoló a un sencillo ejercicio: se plantó delante de un folio de ese mismo color. Permaneciendo allí, mirándolo fijamente. Pasaron horas. Nada. No pudo por menos que irse a descansar con la firme promesa de permanecer inmutable ante tan virginal adversario.

En el momento de marcharse ya lo había pensado: en realidad no quería ir y ahora que volvía pensaba en toda su vida con tedio sin conseguir llegar a explicarse el por qué de su regreso.
Parecían muy lejanos esos tiempos en que no creía necesitar nada que no pudiese pagarse. No era que no valorase aquello a lo que no podía ponerse precio. Sencillamente no creía que hubiese nadie capaz de entregarlo gratis.
Había pasado mucho tiempo de observador y se había habituado a ello. No necesitaba mucho más que observar y esta necesidad de comprender a los demás mediante la observación la había ido perfeccionando con los años, de forma que casi con una sola mirada era capaz de ver mucho más allá de lo que el propio observado se habría atrevido a ver jamás.
Esto era precisamente lo que había hecho que se fuese encerrando en sí mismo cada día más, no con enfado, ira, dolor o rabia, sino con una terrible decepción que se había instalado con él y a la que no lograba echar.
Se había camuflado, procurando no desentonar, porque aunque no quisiera mezclarse demasiado, el mantener al resto a su alrededor le era totalmente necesario. Precisamente por este motivo, frecuentaba un tugurio de la zona más oscura del barrio. Allí no era necesario esperar nada a cambio, porque nunca lo habría y allí era donde todo era auténtico, aunque esa autenticidad fuese suciedad y estuviese manchada de barro.
Si en ese tiempo no hubiese aparecido ella, ni él sabía dónde habría acabado.
Prefiero entonces