domingo, mayo 08, 2011

Huellas de gato.



Totalmente. No sé por qué me sigues preguntando, la respuesta es la misma: totalmente muerta. Dicen por ahí que estaba sola en casa, parece que leyó un correo de esos de “esto es una cadena” y lo borró. En ese mismo momento el gato maulló y se oyó el ruido de cristales rotos. La luz se apagó. Parece que resbaló mientras trataba de llegar a la caja de fusibles. Y así la encontraron, tumbada en un charco en el suelo con su espectacular quimono ensangrentado con huellas de gato y su enorme gato persa gris sobre su tripa ronroneando.

(Serie 3. Relato 4)